La Técnica de las Microfracturas o cómo reparar el cartílago lesionado.

La Técnica de las Microfracturas o cómo reparar el cartílago lesionado.

La técnica quirúrgica de las Microfracturas se ha desarrollado para tratar las lesiones condrales de espesor completo, es decir los defectos del cartílago en determinadas áreas de la rodilla. Es una técnica que proporciona un medio enriquecido para la regeneración de la superficie cartilaginosa.

Un 80% de los pacientes sometidos a microfracturas experimentan una mejora significativa en el dolor y en la capacidad para realizar sus actividades diarias y deportivas.

Los signos y síntomas que se pueden tratar mediante las microfracturas son:

  • Inflamaciones intermitentes
  • Dolor
  • Sensación de fallo en la rodilla
  • Enganches y crujidos

¿CUÁLES SON LAS INDICACIONES PARA MICROFRACTURAS?

  • Defectos de espesor completo del cartílago en zona de carga como el fémur o la tibia o bien en la rótula
  • Lesiones del cartílago inestables
  • Lesiones degenerativas en una rodilla con buena alineación.

Anatomy of the knee

¿CUÁNDO NO ESTÁN INDICADAS LAS MICROFRACTURAS?

  • En las rodillas con mala alineación
  • Lesiones cartilaginosa de espesor parcial
  • Cuando el paciente no va a realizar un protocolo de rehabilitación riguroso
  • En pacientes mayores de 65-70 años
  • En lesiones secundarias a enfermedades artríticas, o a alteraciones del sistema inmunológico

¿CÓMO ES EL PROCEDIMIENTO?

La técnica de las microfracturas se realiza mediante un procedimiento artroscopia. El cirujano identifica la lesión del cartílago y emplea instrumentos especiales que se insertan a través de una pequeña incisión en la rodilla. Después de identificar la lesión del cartílago se retiran los fragmentos inestables. Posteriormente se realizan múltiples microfracturas sobre el hueso expuesto que se separan alrededor de 4 mm. De esta forma conseguimos que se forme un coágulo que rellena el defecto de cartílago a base de sangre y de células mesenquemales provenientes de las microfracturas. Este coágulo madurará hasta convertirse en un tejido suave y permanete. Como el proceso de maduración es gradual, normalmente se requieren entre 2 y 6 meses postoperatorios para que el paciente experimente una mejoría significativa en el dolor y la función de la rodilla.

¿Conocías esta técnica?

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