La lesión del «Pulgar del Esquiador»

La lesión del «Pulgar del Esquiador»

Después de tratar, en los posts anteriores, la rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), en este post os queremos hablar de una patología de la mano: la rotura del Ligamento Colateral Cubital de la articulación Metacarpo-Falángica del primer dedo. Aunque su nombre técnico no sea de uso habitual, mucha gente habrá oído hablar de ella bajo su denominación común: la “lesión del pulgar del esquiador”. Si bien no es una lesión tan frecuente en el esquí como puedan serlo las de rodilla, muchos pacientes acuden a nuestro equipo médico afectados por esta patología. En este post queremos tratar sus causas, sus síntomas característicos y la importancia de someterse al tratamiento adecuado para lograr una óptima recuperación.

Lesión del pulgar del esquiador

El ligamento colateral cubital (LCC) de la articulación metacarpo-falángica del primer dedo es un ligamento que une el cuello del metacarpiano del pulgar con la base de la primera falange. El LCC estabiliza la articulación del pulgar y desempeña un papel fundamental en las funciones de dicha articulación, cuya principal acción es realizar la pinza.

El ligamento colateral cubital (LCC)

El ligamento colateral cubital (LCC)

 

El pulgar es un dedo particularmente vulnerable por su posición en la mano, separado de los otros dedos; en un traumatismo, es relativamente viable que el pulgar se doble o se estire hacia atrás, lo que fácilmente puede dañar la articulación. Si bien la lesión del LCC puede darse en varios deportes o incluso en algunas circunstancias de la vida cotidiana, su prevalencia entre los esquiadores es tan elevada que se la conoce como “pulgar del esquiador”.

Esta lesión se produce al caer sobre la mano abierta mientras se sujeta un palo de esquí; la fuerza producida sobre la articulación del pulgar puede ser suficiente para desgarrar el LCC, es mucho menos frecuente en una caída sobre una mano que no estuviera sujetando el bastón, por eso es importante agarrarlos de tal forma que puedan soltarse fácilmente en una caída.

Síntomas

Los síntomas de la lesión suelen incluir dolor en la zona del pulgar, hematoma e inflamación; es posible que gran parte de la zona entre el pulgar y el índice adquiera un color violáceo. Existe también la dificultad o la imposibilidad (en función del grado de la lesión) para realizar ciertos tipos de movimientos, como los movimientos de pinza -sujeción de objetos entre el pulgar y el índice- o los de lanzamiento (arrojar objetos).

Dolor, hematoma e inflamación en la zona del pulgar

Dolor, hematoma e inflamación en la zona del pulgar

Tratamiento de la patología en el equipo del Dr. Domingo Delgado

Un tratamiento adecuado de la patología del pulgar del esquiador es fundamental para la correcta recuperación de la articulación. En nuestro equipo médico consideramos que el mejor tratamiento para la patología del LCC es el tratamiento quirúrgico, mediante el cual llevamos a cabo la reconstrucción y anclaje del ligamento. A través de una pequeña incisión en el pulgar, accedemos al ligamento roto y mediante unas diminutas suturas unimos sus dos extremos; al consolidarse esta unión, el ligamento volverá a ser funcional. Dado que en la mayor parte de los casos el traumatismo ha arrancado parte del ligamento del hueso, en la misma intervención quirúrgica se re-ancla a la porción ósea de la que se separó al lesionarse. Los resultados del tratamiento quirúrgico de este tipo de lesiones suelen ser excelentes.

Después de la operación el pulgar debe mantenerse inmovilizado durante algunas semanas, y posteriormente es aconsejable la rehabilitación para recuperar la fuerza y el rango de movilidad completo de la articulación.

Durante varios años ha existido la convicción de que un LCC dañado se repararía por sí solo en los casos menos graves, simplemente mediante inmovilización de la articulación durante algunas semanas y fisioterapia posterior. Por eso, en muchas ocasiones, patologías del LCC relativamente serias pasaron desapercibidas y no fueron tratadas del modo adecuado. Actualmente, hay muchos estudios que han demostrado que los resultados obtenidos son mucho mejores cuando se realiza reparación quirúrgica del ligamento, aunque la lesión no sea completa.

Tras un desgarro completo, suele darse lo que se conoce como “lesión de Stener”: el extremo roto del LCC se desplaza sobre la aponeurosis del aductor (la membrana de tejido conjuntivo que envuelve a uno de los músculos encargados de permitir la movilidad del pulgar) de tal modo que queda “atrapado” por dicho tejido y se hace imposible la cicatrización correcta del ligamento sin cirugía. La ausencia de tratamiento quirúrgico provocaría, en estos casos, una gran inestabilidad de la articulación, la pérdida de movilidad y de fuerza, y la dificultad para realizar movimientos de pinza, con la consiguiente disminución de la calidad de vida. Además, la inestabilidad articular a largo plazo podría llegar a causar otros problemas asociados, como artrosis o artritis.

En el próximo post trataremos otra de las patologías de rodilla que afecta también a muchos de los pacientes que acuden a nosotros: el esguince de rodilla del ligamento lateral interno. En este caso os presentaremos un procedimiento muy diferente, en el que se combinan la fisioterapia y las infiltraciones con plasma rico en plaquetas.

Este artículo tiene 1 comentario

  1. […] -la rotura del ligamento cruzado anterior y el esguince del ligamento lateral interno- y a la lesión del pulgar del esquiador. Respecto a las patologías más frecuentes del snowboard hemos tratado la fractura de muñeca, la […]

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