La guía del Ligamento Cruzado Anterior. Parte 1/2

La guía del Ligamento Cruzado Anterior. Parte 1/2

En esta breve guía trataremos una de las lesiones que más sufren los pacientes que acuden a nuestra consulta: la rotura del ligamento cruzado anterior. Enumeraremos sus causas, los síntomas y el diagnóstico, así como discutiremos las distintas opciones de tratamiento disponibles. Me gustaría anticiparos que mi equipo y yo somos pioneros en la utilización de la técnica anatómica como solución a esta dolencia.

Ligamento cruzado anterior

Existen cuatro ligamentos principales en la articulación de la rodilla: el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP), el ligamento lateral interno (LLI) y el ligamento lateral externo (LLE). Estos ligamentos mantienen unida la rodilla y conectan el fémur con los huesos de la pierna (la tibia y el peroné).

El ligamento cruzado anterior (LCA) se encuentra en el interior de la rodilla, en la parte frontal, y es esencial para la estabilidad de la articulación. Evita que la tibia se desplace hacia adelante en relación al fémur, limita la rotación tibial y el ángulo que puede llegar a formar la rodilla cuando está totalmente estirada (tanto el ángulo interno como el externo); el LCA es, en definitiva, el encargado de proporcionar estabilidad rotacional a la rodilla. De los cuatro ligamentos descritos anteriormente, el Ligamento Cruzado Anterior es el que se lesiona más a menudo y el que es más importante para la estabilidad de la rodilla.

Causas de la lesión del LCA

Las causas de la lesión del LCA pueden ser varias: un cambio brusco de dirección, una frenada en seco durante una carrera, un mal apoyo de la pierna en el suelo en un salto, un impacto directo en la rodilla (por ejemplo en los deportes de contacto), etc.

Las lesiones del Ligamento Cruzado Anterior son muy frecuentes en deportistas de alto rendimiento, especialmente en deportes de contacto como el fútbol o el baloncesto; no obstante, también pueden presentarse en personas que practican deporte por placer, como pueden ser los esquiadores. El riesgo de lesión del LCA es mayor en mujeres que en hombres, y así lo han corroborado varios estudios. Se cree que la mayor propensión a la lesión del Ligamento Cruzado Anterior en mujeres puede ser debida a una mayor laxitud de las articulaciones y los ligamentos, una mayor anchura de pelvis -lo que condiciona la rotación externa de la tibia- o a los efectos de los estrógenos en el tejido ligamentoso, entre otras causas.

Síntomas de la lesión del LCA. Diagnóstico

En una lesión del LCA, el paciente nota como si la rodilla cediera, como si fuera a desprenderse de su sitio; llegando a tener la sensación de que la rodilla ya no le aguanta (en ocasiones, esta sensación va acompañada de un chasquido audible). A esto se le añade dolor, inflamación de la rodilla y dificultad para apoyar la extremidad lesionada. Pueden aparecer también dificultades para hacer otros movimientos además de caminar: estirar la pierna, doblarla, etc.

El diagnóstico de la lesión se realiza mediante una exploración física, para la cual suelen utilizarse pruebas de imagen complementarias para verificarlo: radiografías para descartar lesiones asociadas a nivel óseo, y resonancia magnética para una confirmación definitiva de la lesión en el LCA.

Grado de severidad de la lesión

La lesión del Ligamento Cruzado Anterior puede presentar distintos grados de severidad: un esguince de grado 1 implicará una lesión relativamente leve del ligamento, que pese a verse afectado podrá mantener aún su función de estabilización de la rodilla. Más severo es el esguince de grado 2, en el que el ligamento se rompe parcialmente. Finalmente, un esguince de grado 3 corresponde a una rotura total del ligamento e implica la desestabilización de la rodilla. Hay que tener en cuenta que la rotura parcial del LCA es infrecuente; la mayoría de las lesiones del Ligamento Cruzado Anterior son roturas completas.

Puedes continuar leyendo la segunda parte del artículo en el siguiente enlace:

La Guía del Ligamento Cruzado Anterior (parte 2/2)

Este artículo tiene 4 comentarios

  1. […] lo relacionado con el esquí nos hemos referido a dos lesiones de rodilla -la rotura del ligamento cruzado anterior y el esguince del ligamento lateral interno- y a la lesión del pulgar del esquiador. Respecto […]

  2. […] pacientes en esta época del año; en concreto, haremos referencia a dos lesiones de rodilla -la rotura del ligamento cruzado anterior y el esguince del ligamento lateral interno- y a la lesión del pulgar del esquiador. Trataremos […]

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