La guía del Ligamento Cruzado Anterior. Parte 2/2

La guía del Ligamento Cruzado Anterior. Parte 2/2

En la primera parte de nuestra Guía del Ligamento Cruzado Anterior os hablamos de las causas, síntomas, diagnóstico y grados de severidad de la rotura del LCA.

La rotura del  Ligamento Cruzado Anterior (LCA) ya no es lo que era, las técnicas quirúrgicas han evolucionado y los periodos de recuperación han disminuido sustancialmente. ¿Qué opciones de tratamiento tenemos?

Tratamiento no quirúrgico

El tratamiento no quirúrgico puede ser el adecuado para personas con alguna de las características siguientes:

  • Esguince de grado 1 (rotura parcial del LCA) y estabilidad de la rodilla conservada.
  • Esguince de grado 2 (rotura parcial del LCA) en pacientes jóvenes que no han terminado el crecimiento óseo.

Tal y como puede verse en los puntos citados anteriormente, el tratamiento no quirúrgico es una opción poco utilizada debido a la importancia del LCA en la estabilidad de la rodilla y sus lesiones posteriores.

Un Ligamento Cruzado Anterior roto implica un movimiento anómalo de los huesos que forman la articulación de la rodilla, con lo que al caminar pueden lesionarse con facilidad los meniscos o el cartílago (lo que produce un desgaste del mismo y la posterior artrosis de la articulación). Al desaparecer el cartílago, el fémur y la tibia friccionarán el uno contra el otro sin ningún tipo de protección, lo que puede agravar la artrosis y causar problemas de movilidad, dolor al realizar actividades de la vida cotidiana, etc. Por lo tanto, optar por un tratamiento no quirúrgico puede conllevar problemas físicos a medio o largo plazo.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico suele ser la opción más indicada para los siguientes grupos de pacientes:

  • Pacientes con un estilo de vida activo (con independencia de su edad)
  • Pacientes que presenten problemas en la estabilidad de la rodilla (independientemente de su estilo de vida)
  • Deportistas de alto rendimiento

El LCA se repara mediante un injerto de tejido, que sustituirá con el tiempo al tejido lesionado. Nuestro equipo médico aplica la técnica más avanzada que hay en la actualidad para reparar quirúrgicamente el LCA, la Técnica Anatómica, tal y como describimos más detalladamente en el apartado siguiente.

Khedira. Marca.com

Khedira. Marca.com

Tratamiento quirúrgico realizado por el equipo del Dr. Domingo Delgado: La Técnica Anatómica

El uso de la vía artroscópica nos permite reparar lesiones de la rodilla mediante cirugía mínimamente invasiva; mediante unas pequeñas incisiones realizadas en la articulación, podemos tratar quirúrgicamente el LCA sin necesidad de abrir la rodilla, lo que implica un menor tiempo de recuperación para el paciente y menor dolor post-operatorio. Además, en la mayoría de los casos la intervención puede realizarse de modo ambulatorio.

Para la reparación del LCA usamos la denominada Técnica Anatómica, ya que es la que ha demostrado aportar una mayor estabilidad final a la rodilla. Consiste en implantar, de la forma más anatómica posible, una plastia (reconstrucción) del LCA. Como tejido a implantar, puede elegirse tejido del propio paciente o tejido procedente de un banco de tejidos (donante fallecido). En nuestro equipo optamos por la segunda opción ya que así se evita tener que intervenir al paciente para quitarle el injerto. Además de los posibles riesgos inherentes a la extracción de éste, el paciente podría experimentar problemas en la zona del tejido extraído (mayor riesgo de lesión, debilidad, dolor…). El uso de tejido de donante fallecido nos proporciona un material igualmente útil para regenerar el LCA (los injertos procedentes de donante fallecido tienen el mismo potencial de revascularización que los procedentes de tejido del propio paciente). Una vez implantado el injerto, debe transcurrir cierto tiempo para que adquiera las mismas características de un ligamento (y por lo tanto su funcionalidad). Durante el mencionado período, una buena rehabilitación es fundamental.

Rehabilitación

La rehabilitación desempeña un papel muy importante en la recuperación post-operatoria de la reconstrucción del LCA. En una primera fase, los objetivos de rehabilitación se centran en recuperar todo el rango de movilidad de la rodilla, para posteriormente pasar a una nueva fase en la que se priorizan los ejercicios encaminados a aumentar la resistencia del injerto.

A los seis meses de la intervención, el injerto ya suele presentar todas las características de un ligamento completamente funcional, por lo que es en ese punto cuando puede reanudarse la actividad deportiva de alto rendimiento.

En el próximo post trataremos otra de las patologías de rodilla que afecta también a muchos de los pacientes que acuden a nosotros: el esguince de rodilla del ligamento lateral interno. En este caso os presentaremos un procedimiento muy diferente, en el que se combinan la fisioterapia y las infiltraciones con plasma rico en plaquetas.

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