Esguince de Rodilla del Ligamento Lateral Interno.

Esguince de Rodilla del Ligamento Lateral Interno.

El ligamento lateral interno (LLI) -también llamado ligamento colateral medial- es un ligamento situado en la parte interior de la rodilla que conecta el fémur con la tibia. Además de contribuir a la estabilidad de la rodilla y permitir su rotación, la función principal del LLI es controlar el movimiento lateral de la rodilla y evitar que ésta se doble hacia adentro (deformidad en valgo).

CAUSAS MÁS FRECUENTES DE LESIÓN DEL LLI

Las lesiones del LLI se producen habitualmente durante la práctica de deportes que requieren flexionar la rodilla, como el esquí, el hockey sobre hielo o el fútbol. Pueden ser causadas por un traumatismo directo, en el que un golpe en la parte exterior de la rodilla desvía la articulación hacia adentro con tanta fuerza que desgarra el ligamento; o bien pueden darse al producirse un desplazamiento forzado de la rodilla mientras el pie está bloqueado. La patología del LLI también puede darse por una “lesión por sobreuso”; es decir, aun en ausencia de un traumatismo importante que produzca la lesión, la presencia de micro traumas frecuentes a lo largo del tiempo puede llegar a dañar el ligamento.

OPCIONES DE TRATAMIENTO

A diferencia de lo que ocurre con las patologías del LCA, que requieren en su mayoría de tratamiento quirúrgico para garantizar una curación completa, las lesiones del LLI suelen curarse bien con tratamiento no quirúrgico. El flujo de sangre que circula por el LLI es abundante, lo que facilita su recuperación.

Para las lesiones de menor gravedad, un tratamiento consistente en la inmovilización de la rodilla combinado con fisioterapia puede ser suficiente para recuperar el LLI. No obstante, debe tenerse en cuenta que no todas las lesiones del LLI se curan de modo satisfactorio, especialmente si se trata de lesiones de mayor gravedad (como indicamos en el post sobre la patología del LCA, las lesiones más graves corresponderían a esguinces de grado 3, en los que el ligamento se ha roto por completo).

En el caso de una curación no completa, el paciente padecería limitaciones funcionales debidas a la patología, tales como inestabilidad al realizar ciertos movimientos de la rodilla. Es por eso que nuestro Equipo Médico combina el tratamiento más tradicional -inmovilización de la rodilla y fisioterapia- con un tratamiento de última generación: las infiltraciones con plasma rico en plaquetas, que garantizan la completa regeneración del ligamento.

Inmovilización de la rodilla

Se recomienda inmovilizar la rodilla justo después de la lesión, y mantenerla inmovilizada durante un período máximo de 72 horas. Suele utilizarse una rodillera que permita mover la rodilla hacia adelante y hacia atrás, pero que limite los movimientos laterales para proteger la zona lesionada. La inmovilización de la articulación suele complementarse con la aplicación de hielo en la zona afectada y la toma de antiinflamatorios para reducir la hinchazón y el dolor.

Fisioterapia

En muchos casos el tratamiento de fisioterapia puede iniciarse al cabo de pocos días de haber sufrido la lesión; en función de la patología, puede durar entre 6 y 12 semanas. Los objetivos generales de la fisioterapia son reactivar la fuerza del cuádriceps, recuperar el rango completo de movilidad de la rodilla y lograr la máxima regeneración posible del LLI.

Para ello se utilizan ejercicios progresivos de extensión y de flexión de la rodilla, así como de fortalecimiento de la pierna; el uso de la bicicleta estática es una parte fundamental de la rehabilitación, ya que aumenta en gran medida la regeneración de la zona dañada y contribuye a aumentar la fuerza de la articulación.

Infiltraciones con plasma rico en plaquetas

El plasma rico en plaquetas se utiliza por su alto contenido en factores de crecimiento localizados precisamente en las plaquetas; dichos factores de crecimiento son unas proteínas fabricadas de forma natural por el cuerpo humano, que actúan de forma coordinada tras la aparición de una lesión para reparar y regenerar los tejidos afectados. A partir de una pequeña cantidad de sangre extraída del propio paciente (una gran ventaja, ya que se evita la posibilidad de rechazo) y un tratamiento posterior de dicha sangre se obtiene el plasma rico en plaquetas, que se aplica directamente en la zona lesionada. Los factores de crecimiento poseen una gran capacidad de regeneración de tejidos dañados, con lo que los resultados obtenidos mediante la aplicación de esta técnica suelen ser muy buenos.

Además de no requerir ingreso en el hospital ni cirugía, el tiempo de curación de las lesiones disminuye drásticamente -en ocasiones llega a reducirse a la mitad-, y permite volver a entrenar con normalidad al cabo de unas 24 o 48 horas, algo fundamental cuando se trata de deportistas de élite.

Factores de Crecimiento. Infografía de la AAOS

Factores de Crecimiento. Infografía de la AAOS

Este artículo tiene 3 comentarios

  1. […] ya comentamos en posts anteriores al hablar de las patologías de rodilla, el uso de la vía artroscópica es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva, que permite […]

  2. […] nos hemos referido a dos lesiones de rodilla -la rotura del ligamento cruzado anterior y el esguince del ligamento lateral interno- y a la lesión del pulgar del esquiador. Respecto a las patologías más frecuentes del […]

  3. […] Messi en el campo. El argentino se ha recuperado sorprendentemente rápido de su lesión del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda gracias a un tratamiento de crioterapia del que ya os hablamos en una entrada anterior […]

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