Desgarro de meniscos. Tipo de lesiones y tratamiento

Desgarro de meniscos. Tipo de lesiones y tratamiento

Como ya comentamos en una entrada anterior, los meniscos son estructuras de fibrocartílago en forma de semiluna que rellenan los espacios comprendidos entre superficies articulares, siendo los de las rodillas los más conocidos. En este post, nos centraremos en los tipos de lesiones que podemos encontrar en ellos y en sus diferentes tratamientos.

TIPOS DE ROTURAS

Roturas inestables, como las roturas en asa de cubo

En una rotura inestable se desprende un fragmento de menisco que se interpone en la articulación (en el espacio entre el fémur y la tibia) y provoca bloqueo en la rodilla, imposibilidad de extender o flexionar la articulación y/o derrame sinovial. Una de las roturas inestables más frecuentes es la rotura en asa de cubo (una rotura longitudinal que se extiende a lo largo del borde del menisco).

Roturas en hoja de libro

Son roturas que se producen en paralelo a la superficie del menisco, horizontales, por lo que el menisco lesionado queda dividido en dos fragmentos: superior e inferior.

Roturas degenerativas

Con el paso de los años, los meniscos se deterioran, van perdiendo parte de su elasticidad y de su grosor y resultan progresivamente más frágiles y menos flexibles. Es por este motivo que las roturas degenerativas suelen ser mucho más frecuentes en personas mayores (aunque también pueden darse casos en personas jóvenes).

Roturas intrasustancia

La zona interna del menisco ha empezado a desgastarse y debilitarse, pero la parte exterior está muy poco afectada (de hecho, en la mayoría de las afectaciones intrasustancia la lesión no llega a extenderse a la parte exterior del menisco, por lo que se trata de una degeneración más que de una rotura propiamente dicha).

TRATAMIENTOS POSIBLES

Existen varias opciones para tratar un desgarro de menisco, y la elección de una u otra alternativa depende de varios factores. Algunos de las variables a tener en cuenta son:

  1. El tipo de desgarro (inestable, degenerativo…) y su tamaño
  2. La localización del desgarro (zona vascular o avascular)
  3. La existencia o ausencia de otras lesiones relacionadas (en los ligamentos, cartílagos, etc.)
  4. El nivel de actividad de la persona afectada
  5. La limitación funcional que la lesión suponga para el paciente

Hace unas pocas décadas, era habitual extirpar por completo el menisco tras un desgarro (una operación quirúrgica denominada meniscectomía total). No obstante, con el tiempo se detectó que los pacientes que habían sido sometidos a una meniscectomía total sufrían con frecuencia artrosis en la rodilla operada, así como otras patologías degenerativas relacionadas con la ausencia de menisco. Los tratamientos actuales permiten conservar el menisco, lo que contribuye a preservar en gran medida la buena salud de la articulación.

Si el desgarro es pequeño, la rodilla se mantiene estable y el nivel de actividad del paciente no resulta afectado, es posible no realizar ninguna intervención reparadora. No obstante, en la mayoría de roturas descritas previamente se requiere algún tipo de intervención, según se indica a continuación:

  • Roturas inestables: la reparación quirúrgica es fundamental para evitar que el desgarro de menisco se agrave y se causen mayores daños a la articulación
  • Roturas en hoja de libro y roturas degenerativas: con frecuencia provocan dolor e inflamación de la rodilla, con la consiguiente limitación en las actividades del paciente, tanto deportivas como de la vida diaria. En estas circunstancias se recomienda la intervención quirúrgica.
  • Roturas intrasustancia: las roturas intrasustancia presentan mayor variabilidad; algunas son poco limitantes para el paciente, que apenas presenta síntomas, mientras que otras limitan la funcionalidad del paciente y le causan dolor y otras molestias. En estos casos es cuando se recomienda la intervención.

La intervención se lleva a cabo mediante artroscopia. El primer paso consiste en visualizar la zona lesionada para confirmar el tipo de lesión, la localización exacta y la presencia o ausencia de lesiones articulares asociadas. En función de los resultados obtenidos, se opta por una de las tres opciones:

  • Sutura meniscal
  • Meniscectomía parcial
  • Infiltraciones con plasma rico en factores de crecimiento

 

Sutura meniscal

Consiste en “coser” o suturar los dos extremos resultantes del desgarro del menisco, lo que posibilita la cicatrización de la herida. Es la técnica preferida siempre que las circunstancias lo permitan, ya que se conserva el menisco íntegro y aparecen menos complicaciones a largo plazo. Se utiliza habitualmente en roturas estables y agudas en pacientes jóvenes.

No obstante, la aplicación de esta técnica requiere que la lesión esté situada en la zona más vascularizada del menisco (“zona roja”) -ya que el aporte de sangre es esencial para la cicatrización de la lesión-, por lo que no es aplicable a los desgarros localizados en el borde libre del menisco (zona avascular).

Meniscectomía parcial

Consiste en la extirpación de la zona desgarrada del menisco, y se utiliza cuando no es posible la sutura meniscal, por lo general en roturas inestables y degenerativas que afectan a la zona avascular o menos vascularizada del menisco (“zona blanca” y “zona rosa”) y en rodillas con mayor desgaste articular y una lesión meniscal más grave. Es importante que la intervención sea conservadora -es decir, extraer exclusivamente la zona lesionada y conservar la mayor cantidad de menisco sano posible- para preservar al máximo la estabilidad de la rodilla y evitar la aparición de procesos degenerativos como la artrosis.

Infiltraciones con plasma rico en factores de crecimiento

Es una opción muy recomendable para las lesiones intrasustancia. Las infiltraciones con plasma rico en factores de crecimiento permiten reparar y regenerar el tejido lesionado en un estadio inicial, con lo que se evita la evolución de la lesión y el posible desgarro posterior del menisco.

Todas estas opciones se valoran en conjunto con el paciente y después de realizarse todas las pruebas oportunas. Si tienes cualquier duda al respecto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros (91 387 53 40) o pedir una cita para consulta.

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