Desgarro de meniscos. Causas y síntomas más frecuentes

Desgarro de meniscos. Causas y síntomas más frecuentes

Los meniscos son estructuras de fibrocartílago en forma de semiluna que rellenan los espacios comprendidos entre superficies articulares. Existen meniscos en la articulación acromioclavicular (unión del acromion, la zona más elevada del omóplato, con la clavícula), esternoclavicular (unión del esternón con la clavícula), glenohumeral (la articulación del hombro) y las articulaciones de la cadera y de la rodilla. Los meniscos de la articulación de la rodilla son los más conocidos, y en ellos nos centraremos en el presente post.

Los meniscos desempeñan varias funciones fundamentales en la articulación, entre las que se incluyen las siguientes:

  • Permiten un buen encaje entre las superficies en contacto de los diferentes huesos que forman la articulación (congruencia articular)
  • Aportan estabilidad a la articulación (estabilidad articular)
  • Aumentan la superficie de contacto entre las superficies articulares, lo que permite absorber los impactos producidos por el choque entre estas
  • Ayudan a repartir la carga en la articulación y a distribuir adecuadamente el líquido sinovial
  • Contribuyen a reducir el desgaste del cartílago y ayudan a proteger los ligamentos.

En la rodilla hay dos meniscos, el menisco interno o medial (situado en el borde interno de la rodilla) y el menisco externo o lateral (situado en el borde externo de la rodilla). Cada uno de ellos tiene su forma característica: el menisco interno es mayor y más abierto, con forma de media luna; en cambio, el menisco externo (el que proporciona mayor estabilidad a la rodilla) es más pequeño y mucho más cerrado sobre sí mismo, casi en forma de “O”. Ambos meniscos tienen mayor grosor en la periferia y son más delgados en su parte interna.

Las zonas principales del menisco son:

  • El cuerno anterior (la parte delantera de la semiluna)
  • El cuerno posterior (la parte trasera de la semiluna)
  • El cuerpo del menisco (la zona central situada entre el cuerno anterior y el cuerno posterior).

Pero quizá la clasificación más importante de las zonas del menisco es la que distingue en función de la vascularización que presenten. Los meniscos son estructuras avasculares y cartilaginosas en sus dos tercios internos -el tercio más interno se denomina “zona blanca”, ya que a él no llegan los vasos sanguíneos, y el tercio contiguo, con escasos vasos sanguíneos, se denomina “zona rosa”- y vasculares y fibrosos en su tercio más externo (la que se conoce como “zona roja”, rica en vasos sanguíneos).

La vascularización (o ausencia de ella) es un criterio fundamental, como veremos más adelante, en la determinación de los posibles tratamientos para cada una de las lesiones meniscales.

CAUSAS Y SINTOMAS MÁS FRECUENTES DE LA ROTURA DE MENISCO

Los meniscos pueden romperse a causa del desgaste progresivo (el menisco pierde parte de su capacidad elástica y se vuelve más delgado y menos resistente) o de un traumatismo súbito. El desgaste progresivo está por lo general asociado a la edad, o bien a la realización de movimientos forzados durante largos periodos de tiempo, como por ejemplo los exigidos por ciertas actividades profesionales.

Los traumatismos súbitos suelen producirse a consecuencia de un golpe durante la práctica de un deporte, o bien al realizar algún movimiento forzado, incluso si a primera vista pudiera parecer poco importante (por ejemplo girarse de forma brusca al levantarse de una silla, o mantenerse en cuclillas y después levantarse, ya que es posible que tal posición provoque un pinzamiento del menisco, que se desgarra al retomar la posición erguida), o un movimiento enérgico de la rodilla con el pie firmemente en el suelo.

La rotura de menisco suele ir acompañada de los síntomas siguientes:

  • Bloqueo total o parcial de la rodilla
  • Dolor agudo o subagudo en los laterales de la rodilla
  • Sensación de que “algo se ha roto” en la rodilla, que puede ir acompañada de un chasquido audible
  • Rigidez e inflamación que pueden aumentar a lo largo del tiempo

Si tienes alguna molestia o notas alguno de estos síntomas, no dudes en pedirnos una cita previa y te informaremos de todas las alternativas de tratamiento.

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