5 Síntomas de la Condropatía Rotuliana

5 Síntomas de la Condropatía Rotuliana

La Condropatía Rotuliana (también llamada Condromalacia Rotuliana) es la degeneración del cartílago de la rodilla, producida en la mayoría de los casos al someter a la articulación a un sobreesfuerzo continuado. Afecta mayoritariamente a personas jóvenes, incluso muy jóvenes (adolescentes), por lo general mujeres, muy activas. Suele ser una afección bilateral; es decir, con frecuencia afecta a ambas rodillas a la vez.

Los síntomas principales de la condropatía rotuliana (no siempre aparecen todos) son los siguientes:

  • Dolor. El dolor en la cara anterior de la rodilla es, probablemente, el síntoma más característico de la condropatía rotuliana, y aparece en la mayor parte de los afectados. Los movimientos que provocan la carga de peso sobre la articulación de la rodilla -como subir y bajar escaleras, agacharse, arrodillarse, permanecer sentado durante largo tiempo o levantarse desde una posición sentada- empeoran el dolor.
  • Fallos de rodilla. Se trata de un síntoma relativamente frecuente entre los afectados por condropatía rotuliana. Se tiene la sensación de que la rodilla “cede”, y aunque dichos fallos solo duren unos pocos segundos, pueden provocar gran inseguridad al caminar o al cargar peso sobre la articulación.
  • Bloqueo. El bloqueo de la rodilla no suele ser tan frecuente como el dolor y los fallos en dicha articulación, aunque en algunas ocasiones puede aparecer en los afectados por condromalacia rotuliana.
  • Chasquidos. Los chasquidos suelen ocurrir durante el movimiento de extensión; a causa de la erosión del cartílago de la rodilla, desaparece su capacidad para amortiguar el rozamiento entre las superficies óseas, con lo que la rótula puede friccionar libremente contra la parte inferior del fémur. Dicha fricción provoca chasquidos, que pueden ir acompañados de dolor.
  • Hinchazón. El desgaste del cartílago puede provocar la inflamación y consiguiente hinchazón de la rodilla.

De entre todos los síntomas citados, el dolor puede ser, sin lugar a dudas, el más característico y el más incapacitante de todos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el cartílago es una estructura avascular (carece de vasos sanguíneos) que tampoco posee terminaciones nerviosas, por lo que “no puede doler”. El origen del dolor debe buscarse por lo tanto en otras estructuras de la articulación de la rodilla, como por ejemplo las mencionadas a continuación:

  • Hueso subcondral. La porción de hueso situada justo debajo del cartílago de la rodilla. Un cartílago sano absorbe de forma natural los impactos habituales producidos durante el movimiento, por lo que los huesos articulares quedan relativamente protegidos al caminar o cargar peso en la rodilla. La degeneración del cartílago conlleva la desaparición de dicha función protectora, con lo que el hueso queda sujeto a las presiones y tensiones del movimiento y la carga de peso.
  • Membrana sinovial de la cápsula articular. Es la membrana que recubre el interior de la cápsula articular, y es la encargada de producir el líquido sinovial, que permite el desplazamiento fluido de los extremos de los huesos y aporta lubricación y nutrientes al cartílago. Dicha membrana posee vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas; por lo tanto, la progresiva destrucción del cartílago y las alteraciones degenerativas que aparecen en la zona pueden iniciar unos estímulos nerviosos que provoquen una respuesta dolorosa.
  • Tracción sobre el alerón externo. Los alerones rotulianos controlan en cierto modo el desplazamiento rotuliano, y ayudan a mantener la rótula en su lugar. Una degeneración del cartílago de la rodilla que provoque movimientos no habituales o inclinación en la articulación puede causar dolor y tensión en el alerón externo; si dicha tensión y su dolor asociado llegan a ser excesivas, pueden incluso requerir una intervención quirúrgica para liberar la presión sobre la estructura.
  • Aumento de la presión mantenida sobre la rótula. El incremento de la presión sobre la rótula a causa de la degeneración del cartílago -se pierde la amortiguación del movimiento articular, aparece fricción entre la rótula y el fémur- puede producir dolor en la articulación.

Permanece atento. La semana que viene hablaremos del diagnóstico y de los tratamientos indicados para esta dolencia.

Y si sigues con dudas al respecto te puedes poner en contacto con nosotros llamando al 91 387 53 40.

 

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